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miércoles, 6 de agosto de 2014

Dos hombres...

Pudiera ser que atesores
riquezas y bienes que nunca consumas
y pudiera ser que entre favores
tengas acceso a cualquier tribuna,
donde le rindan vanos honores
al serio rictus de tu fortuna... 

En cambio, yo tan sólo aspiro
a la caricia de una suave brisa,
y al viento que ahora respiro. 
El que expande mi voz sin prisas, 
con la inmediatez del suspiro
y la fluidez de mi sonrisa... 

Fuera como fuese, estimado amigo
no pienses que en ello te critico,
ni que mis palabras me sirven de abrigo.
Ni yo soy pobre, ni tú eres rico,
Ni tú el príncipe, ni yo el mendigo,
Ni tú me oirás, ni yo te predico...

Pues en las palabras que pongo a tu mano,
al desnudo toda una Verdad se esconde:
Como el más vetusto de los arcanos,
siquiera sin querer ponerles nombre
Ni de lo divino, ni de lo humano...
Hoy tan sólo te hablé de dos hombres.


Nacho Fernández Gavira

viernes, 3 de enero de 2014

5 letras, 5 pensamientos y 1 amor

Pensé sólo en una flor,
que sin ser una rosa,
reluciera radiante...

...Y al rociarla con mi amor,
verla aún más hermosa,
más bella y rutilante.

Pensé sólo el camino,
para andarlo con ella
y ella andarlo conmigo...

...Y fraguar un destino,
sin reparar en las huellas
hasta llegar a su abrigo.

Pensé sólo la melodía
para ceñirla con ternura,
como fruncido pañuelo...

...Y me envolvió la armonía
entre notas y ligaduras
de su voz de terciopelo.         

Pensé sólo su perfume,
embriagando con su aroma
esta imaginación tan loca...

... Y me rendí ya inmune,
fortín que se desploma,
a sus labios y a su boca.

Pensé sólo ser hombre,
pensé sólo esta carta
y pensé este desvarío...

... Cinco letras tu nombre
Y en cinco pensamientos, Marta...
Todo este amor y todo lo mío.

A mi esposa, en el día de su 36 cumpleaños.
Nacho Fernández


viernes, 13 de septiembre de 2013

Aquí estaré, mi Señor...

"... Aquí estaré mi Señor,
en tu infinita y bendita mirada
cuando los días nos hagan lejanos
recordando como tú me hablabas
y con mi vida puesta en tus manos
esperando la vuelta anhelada.

Hoy, con los ojos humedecidos
te doy gracias por la vida…
Y soy feliz por haber venido,
pues a pesar de mi partida
ahora el tiempo quedará retenido.

Aquí en la Cruz, te he mirado,
y he comprendido tantos pesares,
con una mirada en tu costado…
Pues veo tu mano en tantos detalles,
en mi vida del pueblo alejado.

Y en tu pago dictó esta oración,
susurrando casi tembloroso…

Que aun resguardo en el corazón
por mi Cristo misericordioso,
un deseo que se ha hecho pasión…

Si en la muerte me viera acosado,
cuando la vida me apague su luz,
yo tan sólo te suplico un anhelo…

Que me requieras siempre a tu lado…
Bendito Cristo de la Vera+Cruz
para ser de nuevo tu costalero”.

Nacho Fernández Gavira
Alabanzas al Santísimo Cristo de la Vera+Cruz de Tocina
Poema final – 26 de marzo de 2009


... Ya ves Señor, Cuaresma de 2009, hace tan sólo cuatro años que terminaba mis Alabanzas para ti, en la Parroquia de San Vicente Mártir con estas palabras ante toda la Hermandad. Las vueltas que da la vida... ¿Quién me lo iba a decir? De aquel texto, las felicitaciones, los abrazos y aquellas palmadas en la espalda...

“¡Memento moris! ¡memento moris!”...

... Como en Roma, que cuando un General llegaba victorioso y se le recibía en honor de multitudes, a su lado siempre había un esclavo que le susurraba constantemente al oído esas mismas palabras, que vienen a decir: “¡Recuerda que eres mortal”. Por la cosa aquella, de que no se le subieran los laureles a la cabeza... Tenían que haberme puesto uno al ladito, siguiéndome como mi sombra durante toda aquella cuaresma ¿Verdad?...

... Sí, porque de aquellos “Idus Martius” (idus de marzo) de loa y boato, a estos “Idus September” alejado del pueblo, con tan sólo mi soledad. En aquellas alabanzas, yo remembraba una de nuestras conversaciones de Viernes Santo, debajo de tus trabajaderas, repasando contigo como siempre todo. Lo bueno y lo malo que nos había ocurrido... A los míos y a los tuyos... Paso a paso... La silente y racheada oración de mis pies y mi cuello, contigo y bajo tu Cruz...

... Y ahora ya me ves. Aquí, a este lado de la Vega, algo lejos de ti. Y como ya sabrás, no sólo ya no soy tu costalero, sino que tampoco soy hermano y hace más de un año que tan sólo disfruto de tu presencia y cercanía en estas conversaciones que celebramos en lo más profundo de mi conciencia.

Pero no tengo queja la verdad. Porque por lo menos, tu mano siempre la he sentido bendiciendo y cuidado de mi y de los míos. Sí, el día de tu Función me quedé con ganas el año pasado de darte las gracias desde las trabajaderas por la llegada de la más pequeña de mi familia y sí, aquello me causó un gran disgusto en gran parte originario de esta situación...

Tú ya sabes todo lo que pasó, todo lo que se dijo de frente y todo lo que se ha dicho a mis espaldas. ¡Qué cosa más capillita el “despelleje”! ¿Verdad?... Pero Tú la verdad, sabes de todo lo que es justo y lo que no es justo y yo la verdad, no quiero enturbiar más todavía las cosas...

...Y mucho menos en tu presencia. Por que bueno, no he dejado de sentirte a mi lado y sé que el tiempo, siempre sabio, pone a todo el mundo en su sitio y da perspectiva a las cosas. Las grandes obras, de Dios y de los hombres, también gozan de “grandes defectos” y sus Hermandades y Cofradías, como “Grandes” que son, no iban a ser menos.

En fin, que hoy, viendo que se acerca el 14 de Septiembre y añorando aquellos ratos que pasaba a tu lado, he querido tener esta conversación a la penumbra de las voces de mi conciencia. De los de allí, no te puedo decir mucho.

Ya te digo que no terminé mal con ninguno, pero desde mi marcha prácticamente no he vuelto a tener noticias de nadie, salvo de una o dos personas y hace ya mucho tiempo... No, ni siquiera por el nacimiento de Rocío, por mi mujer o por mis otros pequeños... Tardé tres meses en pedir la baja con la inútil esperanza de sentir aunque sólo fuera lo fraterno del calor de una llamada de alguno de mis “hermanos” para desearme unas felices fiestas, pero nada. No importa, ni tengo reproche al respecto porque te tengo a Tí...

...Y de los que venían de Sevilla Conmigo ¿qué quieres que te diga? Como siempre luchando... algunos contra el paro, otros contra las estrecheces económicas, con algunos achaques, con nuestras familias, nuestros problemas. Al padre de Paco, Tú ya lo sabes, lo has llamado a tu presencia para que te hable de Triana mejor de lo que yo pueda hacerlo y aquí anda él volcado con su niño y bregando como siempre para salir adelante...

... Sí, seguimos en contacto y prácticamente todos los días sabemos los unos de los otros. ¡Qué gran invento ese del What´sApp para el nuestro, tu “Comando Isbilya”!

Ellos también te añoran y como sabes, también tienen templo para ti en su corazón: Javi, Jesús, Paco, Luis, Carlos, Juanjo, Juanra, David, Angelito y yo, cada cierto nos reunimos con el pretexto de una cerveza, pero la realidad es que lo hacemos en tu nombre y en tu conmemoración. Por eso sé que, a ellos tampoco Tú los desamparas y me alegro, porque con ellos tampoco en el pueblo han sido para nada justos.

Bueno, voy a tener que dejarte. ¡Qué ya sabes la “briega” que dan los tres pequeños! Por cierto, que nunca te he daré suficientemente las gracias por la “Compañera” que me has dado para “rachear” por la vida y que como imaginarás siente igual o más que yo todo esto que te cuento.

... En fin que viéndolo con perspectiva y aunque ahora me sienta algo meláncolico y lejano, sé que de tu mano algún día volveré y hasta entonces, como ya te dije en aquella ocasión:

“... Aquí estaré mi Señor,
en tu infinita y bendita mirada.
Cuando los días nos hagan lejanos
recordando como tú me hablabas
y con mi vida puesta en tus manos
esperando la vuelta anhelada..."




martes, 6 de noviembre de 2012

Pendiente de un regalo


Desde el pasado viernes noche,  no he prestado atención a las voces de Glauco. No sé Lisipo, si su voz resonó en esta orilla. Es más, ya pudiera el mismo Glauco, haber desembarcado, todas y cada una de las noches transcurridas, que  a buen seguro no hubiera prestado atención alguna a tan insigne presencia.

Estaba pendiente de un regalo que hace veintitantos meses recibí y que personifica todas mis ilusiones, dibuja todas mis sonrisas, abarca todo mi orgullo. Bueno, fueron dos regalos y ahora tengo otro en camino, pero que mas da… Esa trinidad de dádivas, son y serán siempre los tres en uno sólo: mi corazón.

Déjame que me explique con estas palabras del inmortal Saramago:  

…“Hijo es un ser que nos prestaron para un curso
intensivo de cómo amar a alguien más que a nosotros
mismos, de cómo cambiar nuestros peores defectos
para darles los mejores ejemplos y de nosotros aprender
a tener coraje.

¡Sí, es eso! Ser padre o madre es el mayor acto de
coraje que alguien puede tener, por que es exponerse a
todo tipo de dolor, principalmente al de la incertidumbre
de estar actuando correctamente y del miedo de perder algo tan amado…
 
… ¿Perder? ¿Cómo? ¿No es nuestro? 
¿Recuerdan?… ¡Fue apenas un préstamo!”

Definición de Hijo por José Saramago

Por cierto Lisipo, Álvaro ya se ha recuperado. Gracias 

jueves, 1 de noviembre de 2012

Elegía al Carisma


Anoche Lisipo, la voz de Glauco volvió,
y anegó esta orilla con un acento lúgubre,
para llenar de sombras los arenales de mi alma
y derramar una insoportable marea de melancolía.

Anoche Lisipo, la espuma del mar era amarga
mientras bramaba el viento su aullido más fúnebre.

Ahora en su estertor, la tempestad se ha hecho calma
y ya remansa mis recuerdos en esta Elegía.

Tenía que pasar. Ha pasado ya un año de su partida y su recuerdo se vierte hoy en la tinta de esta pluma que manuscribe un caudal muy personal, como pequeña licencia que me concedo. Lo siento, pero ya hace un año que se fue Salva y hasta hoy, he vivido mi pena muda sin una palabra de desahogo.  

Salvador Fernández Núñez, Secretario de la Delegación diocesana de Pastoral Penitenciaria: para mí, el tito Salva. Alguien con una labor incontestable a sus espaldas en pro de los presos en Sevilla, pero sobre todo alguien de una humanidad todavía más plena.

De Salva decía la revista Eclessia Digital que “Él siempre decía que su fe en Dios Trinidad sólo tenía sentido desde la opción por los pobres y encarcelados. Vivía, con convicción profunda, un carisma especial lleno de misericordia y compasión hacia los marginados y excluidos. Creía en el preso, luchaba por su reinserción, llenaba de esperanza a los abatidos y desesperados…”

Y así os podréis imaginar su funeral, con catorce sacerdotes concelebrantes (contados uno a uno)… eso que para él, no hubiera tenido la más mínima importancia… y el orgullo que habrá tenido mi socio, su padre y mi abuelo al verlo desde el Paraíso ¡Uf!…

… Pero, dejadme que os hable de él esta noche y que al hacerlo, mi voz se entrecorte entre lágrimas, como la voz de aquel cura que entre sollozos leyó el Evangelio de su funeral: las Bienaventuranzas que él también encarnaba. Porque además, el tito Salva es un compendio de muchos momentos y recuerdos de mi vida. Él era sin duda el Carisma y ese carisma, es otro montón de cosas que nadie dijo cuando se marchó. Es el agradable volver a los días de mi infancia…

… Es en su campo en Sanlúcar la Mayor, al escuchar sus bromas y gritos mientras corría hacia la alberca, para algarabía de todos mis primos y yo mismo, que ya no sabríamos donde escondernos, sabedores de una segura ahogadilla… ¡Ay, barbacoas de los domingos, de sardinas asadas y recogidas de naranjas!

… Es en tardes/noches, de la antigua Secretaría de nuestra hermandad de San Gonzalo, mientras lo veía con José José comprobar el reparto de túnicas ¡tiempos de ingrata gestora! y unos años más tarde… unos años más tarde fundirse en un abrazo conmigo su sobrino costalero del Señor… o es el cafetito que siempre que podía  yo le llevaba en el Arenal, al portador del Bacalao de la Esperanza de Triana…   

… Es en Nochebuenas en casa de mis abuelos, en la cocina con Paquita su mujer, al albor de los mejillones  y un poco más tarde tras la cena, en juegos de manos y sorbitos de cava, sonsacándole el villancico de la familia a la extraviada memoria de mi abuela. Eso y no se cuantas sonrisas…

… Es en la noche de Reyes en Triana, en Pagés del Corro, con aquellas monedas que entresacaba detrás de las orejas de cada uno de sus sobrinos. Es en su llamada en cada celebración, en cada onomástica, en cada momento difícil…

…Es en mi boda en San Gonzalo y en el bautizo en Santa Ana de mis hijos Álvaro y Paula, pocos meses antes de marcharse. Como lo será dentro de unos meses cuando nazca mi hija Rocío y vuelva a aquella pila donde él me enseñó  que por el bautizo somos “sacerdotes, profetas y reyes”…

… Es y será siempre: ¡el tito Salva! Porque hoy hace un año, que él vive la Vida Eterna y nosotros continuamos aquí sin su presencia, cada día un poco más muertos…

… Allá dónde estés y porque sé que tú, a buen seguro que no descansarás, recibe este fuerte beso de tus sobrinos y de todos los que te echamos tanto de menos….

¡Te queremos Salva!


lunes, 29 de octubre de 2012

A modo de declaración de intenciones

Maldiciendo su destino,
vive Glauco, el dios marino,
ahora, tiempos de zozobra
sin voces, sin luz, la condena de los hombres y su obra...

Desde la profundidad de una realidad cada día más abisal: la de esta sociedad, cada día más cruel, cada día más fagocitaria. La misma que todo lo permite bajo el epígrafe de la palabra “Crisis”...

... Sin tiempos para perseguir a Escila, tan solo con un hálito de esperanza, en aquellos que como Circe vienen ya a nuestro encuentro.  

... sea pues ésta, la orilla dónde se oiga la voz de Glauco: aquella que reflexionará sobre cada inflexión del mar más actual, sobre cada rizo de su espuma, sobre el sabor de su sal, que es la mía y es la nuestra. Lo único que nos queda