son tiempos de confusión,
para mi evanescente memoria.
De deformados estereotipos
que al acecho de cualquier ilusión,
abogan al desaliento en su victoria.
Releyendo ayer a don José Oneto en La República, que de todo hay que leer querido Lisipo, vino a traerme el “cañailla” hasta mi frágil memoria, los ya 30 años del 29 octubre del 82.Y lo hizo, porque en su columna de ayer don José quería establecer el paralelismo entre “Dos 29 de octubre, 30 años después”.
Y he aquí mi buen Lisipo, que he de venir en darle parte de la razón, pues aquel 29 de octubre, sin embargo, poco tuvo que ver con lo expuesto en los telediarios del día de ayer, día en el que la Ejecutiva Federal del PSOE se veía las caras para hacer balance de las últimas elecciones autonómicas gallegas y vascas.
Sin entrar, en sus consideraciones, o mejor dicho, sus augures sobre los “idus de marzo” conjurados contra el actual secretario general socialista, con un Pepe Griñán a lo “Bruto” de esta historia, si vengo en denotar dos curiosas circunstancias, antes de ponerle un “pero” a su columna.
En primer lugar, la callada por respuesta a la celebración de la efeméride, lógico pues de todo lo dicho por el señor Oneto se desprende que no está el horno para bollos. Es más, sin que él lo dijera, me da a mí la nariz que la cosa sigue y seguirá sin estar ni para rosquillitas, ni en el obrador de la calle Ferraz, ni en la confitería de Genova, ni en el más “piripintado” establecimiento repostero que puedan ustedes imaginarse.
La segunda y ésta sí para mí, más preocupante circunstancia, es esa marcha hacia adelante que Rubalcaba y el resto de su Ejecutiva parecen haber emprendido, al igual que el propio Julio Cesar aquel 15 de marzo del año 44, en su transitar hacia el senado romano por la Via di Torre Argentina. En dicho trayecto, Artemidoro, que conocía el complot contra Cesar, le entrega a éste un manuscrito donde se le anuncia la inminente tragedia, pero, por decisión o falta de oportunidad, Julio no tiene tiempo de leer el manuscrito que le entregaría el profesor de griego.
Dice el propio Alfredo Pérez Rubalcaba, que todos los miembros de la Ejecutiva Federal le han apoyado, que él se siente apoyado, que no quiere hablar de candidatos, o de primarias porque para las elecciones generales quedan todavía tres años.
Debería tener cuidado, pues durante estos 30 años que ahora se concelebran silentemente, su partido y el aparato político del mismo, han basado sus éxitos y logros electorales, más que en grandes campañas políticas en alcanzar una estructura paralela que diera respuesta a la sociedad española en cada momento. No parece pues lógico, que precisamente ahora que se vive uno de los momentos más bajos de valoración social sobre la clase política, Rubalcaba y el Partido Socialista se empecinen en una marcha obstinada hacia adelante.
Don Alfredo, la pérdida de 16 escaños en dos comunidades autonómicas, es un castañazo de considerables dimensiones que a modo de cuidado avissi, la Sociedad española, puede estar poniendo en sus manos ante otra inminente tragedia. Mírense eso, antes de que las urnas les den 23 puñaladas por la espalda.
Finalizo con “mi” pero al artículo publicado ayer por el señor Oneto, más concretamente a su primera frase: “Hace treinta años el 29 de octubre, también cayó en lunes”...
... Estimado don José, como podrá ver en la portada del Diario 16 que a continuación le acompaño, rotativo en donde si mi memoria no me vuelve a fallar, ejercía usted aquel 29 octubre del 82... A diferencia del día de ayer, el 29 de octubre definitivamente cayó en viernes.
