lunes, 29 de octubre de 2012

A modo de declaración de intenciones

Maldiciendo su destino,
vive Glauco, el dios marino,
ahora, tiempos de zozobra
sin voces, sin luz, la condena de los hombres y su obra...

Desde la profundidad de una realidad cada día más abisal: la de esta sociedad, cada día más cruel, cada día más fagocitaria. La misma que todo lo permite bajo el epígrafe de la palabra “Crisis”...

... Sin tiempos para perseguir a Escila, tan solo con un hálito de esperanza, en aquellos que como Circe vienen ya a nuestro encuentro.  

... sea pues ésta, la orilla dónde se oiga la voz de Glauco: aquella que reflexionará sobre cada inflexión del mar más actual, sobre cada rizo de su espuma, sobre el sabor de su sal, que es la mía y es la nuestra. Lo único que nos queda 

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