en tu infinita y bendita mirada
cuando los días nos hagan lejanos
recordando como tú me hablabas
y con mi vida puesta en tus manos
esperando la vuelta anhelada.
Hoy, con los ojos humedecidos
te doy gracias por la vida…
Y soy feliz por haber venido,
pues a pesar de mi partida
ahora el tiempo quedará retenido.
Aquí en la Cruz, te he mirado,
y he comprendido tantos pesares,
con una mirada en tu costado…
Pues veo tu mano en tantos detalles,
en mi vida del pueblo alejado.
Y en tu pago dictó esta oración,
susurrando casi tembloroso…
Que aun resguardo en el corazón
por mi Cristo misericordioso,
un deseo que se ha hecho pasión…
Si en la muerte me viera acosado,
cuando la vida me apague su luz,
yo tan sólo te suplico un anhelo…
Que me requieras siempre a tu lado…
Bendito Cristo de la Vera+Cruz
para ser de nuevo tu costalero”.
Nacho Fernández Gavira
Alabanzas al Santísimo Cristo de la Vera+Cruz de Tocina
Poema final – 26 de marzo de 2009
... Ya ves Señor, Cuaresma de 2009, hace tan sólo cuatro años que terminaba mis Alabanzas para ti, en la Parroquia de San Vicente Mártir con estas palabras ante toda la Hermandad. Las vueltas que da la vida... ¿Quién me lo iba a decir? De aquel texto, las felicitaciones, los abrazos y aquellas palmadas en la espalda...
“¡Memento moris! ¡memento moris!”...
... Como en Roma, que cuando un General llegaba victorioso y se le recibía en honor de multitudes, a su lado siempre había un esclavo que le susurraba constantemente al oído esas mismas palabras, que vienen a decir: “¡Recuerda que eres mortal”. Por la cosa aquella, de que no se le subieran los laureles a la cabeza... Tenían que haberme puesto uno al ladito, siguiéndome como mi sombra durante toda aquella cuaresma ¿Verdad?...
... Sí, porque de aquellos “Idus Martius” (idus de marzo) de loa y boato, a estos “Idus September” alejado del pueblo, con tan sólo mi soledad. En aquellas alabanzas, yo remembraba una de nuestras conversaciones de Viernes Santo, debajo de tus trabajaderas, repasando contigo como siempre todo. Lo bueno y lo malo que nos había ocurrido... A los míos y a los tuyos... Paso a paso... La silente y racheada oración de mis pies y mi cuello, contigo y bajo tu Cruz...
... Y ahora ya me ves. Aquí, a este lado de la Vega, algo lejos de ti. Y como ya sabrás, no sólo ya no soy tu costalero, sino que tampoco soy hermano y hace más de un año que tan sólo disfruto de tu presencia y cercanía en estas conversaciones que celebramos en lo más profundo de mi conciencia.
Pero no tengo queja la verdad. Porque por lo menos, tu mano siempre la he sentido bendiciendo y cuidado de mi y de los míos. Sí, el día de tu Función me quedé con ganas el año pasado de darte las gracias desde las trabajaderas por la llegada de la más pequeña de mi familia y sí, aquello me causó un gran disgusto en gran parte originario de esta situación...
Tú ya sabes todo lo que pasó, todo lo que se dijo de frente y todo lo que se ha dicho a mis espaldas. ¡Qué cosa más capillita el “despelleje”! ¿Verdad?... Pero Tú la verdad, sabes de todo lo que es justo y lo que no es justo y yo la verdad, no quiero enturbiar más todavía las cosas...
...Y mucho menos en tu presencia. Por que bueno, no he dejado de sentirte a mi lado y sé que el tiempo, siempre sabio, pone a todo el mundo en su sitio y da perspectiva a las cosas. Las grandes obras, de Dios y de los hombres, también gozan de “grandes defectos” y sus Hermandades y Cofradías, como “Grandes” que son, no iban a ser menos.
En fin, que hoy, viendo que se acerca el 14 de Septiembre y añorando aquellos ratos que pasaba a tu lado, he querido tener esta conversación a la penumbra de las voces de mi conciencia. De los de allí, no te puedo decir mucho.
Ya te digo que no terminé mal con ninguno, pero desde mi marcha prácticamente no he vuelto a tener noticias de nadie, salvo de una o dos personas y hace ya mucho tiempo... No, ni siquiera por el nacimiento de Rocío, por mi mujer o por mis otros pequeños... Tardé tres meses en pedir la baja con la inútil esperanza de sentir aunque sólo fuera lo fraterno del calor de una llamada de alguno de mis “hermanos” para desearme unas felices fiestas, pero nada. No importa, ni tengo reproche al respecto porque te tengo a Tí...
...Y de los que venían de Sevilla Conmigo ¿qué quieres que te diga? Como siempre luchando... algunos contra el paro, otros contra las estrecheces económicas, con algunos achaques, con nuestras familias, nuestros problemas. Al padre de Paco, Tú ya lo sabes, lo has llamado a tu presencia para que te hable de Triana mejor de lo que yo pueda hacerlo y aquí anda él volcado con su niño y bregando como siempre para salir adelante...
“¡Memento moris! ¡memento moris!”...
... Como en Roma, que cuando un General llegaba victorioso y se le recibía en honor de multitudes, a su lado siempre había un esclavo que le susurraba constantemente al oído esas mismas palabras, que vienen a decir: “¡Recuerda que eres mortal”. Por la cosa aquella, de que no se le subieran los laureles a la cabeza... Tenían que haberme puesto uno al ladito, siguiéndome como mi sombra durante toda aquella cuaresma ¿Verdad?...
... Sí, porque de aquellos “Idus Martius” (idus de marzo) de loa y boato, a estos “Idus September” alejado del pueblo, con tan sólo mi soledad. En aquellas alabanzas, yo remembraba una de nuestras conversaciones de Viernes Santo, debajo de tus trabajaderas, repasando contigo como siempre todo. Lo bueno y lo malo que nos había ocurrido... A los míos y a los tuyos... Paso a paso... La silente y racheada oración de mis pies y mi cuello, contigo y bajo tu Cruz...
... Y ahora ya me ves. Aquí, a este lado de la Vega, algo lejos de ti. Y como ya sabrás, no sólo ya no soy tu costalero, sino que tampoco soy hermano y hace más de un año que tan sólo disfruto de tu presencia y cercanía en estas conversaciones que celebramos en lo más profundo de mi conciencia.
Pero no tengo queja la verdad. Porque por lo menos, tu mano siempre la he sentido bendiciendo y cuidado de mi y de los míos. Sí, el día de tu Función me quedé con ganas el año pasado de darte las gracias desde las trabajaderas por la llegada de la más pequeña de mi familia y sí, aquello me causó un gran disgusto en gran parte originario de esta situación...
Tú ya sabes todo lo que pasó, todo lo que se dijo de frente y todo lo que se ha dicho a mis espaldas. ¡Qué cosa más capillita el “despelleje”! ¿Verdad?... Pero Tú la verdad, sabes de todo lo que es justo y lo que no es justo y yo la verdad, no quiero enturbiar más todavía las cosas...
...Y mucho menos en tu presencia. Por que bueno, no he dejado de sentirte a mi lado y sé que el tiempo, siempre sabio, pone a todo el mundo en su sitio y da perspectiva a las cosas. Las grandes obras, de Dios y de los hombres, también gozan de “grandes defectos” y sus Hermandades y Cofradías, como “Grandes” que son, no iban a ser menos.
En fin, que hoy, viendo que se acerca el 14 de Septiembre y añorando aquellos ratos que pasaba a tu lado, he querido tener esta conversación a la penumbra de las voces de mi conciencia. De los de allí, no te puedo decir mucho.
Ya te digo que no terminé mal con ninguno, pero desde mi marcha prácticamente no he vuelto a tener noticias de nadie, salvo de una o dos personas y hace ya mucho tiempo... No, ni siquiera por el nacimiento de Rocío, por mi mujer o por mis otros pequeños... Tardé tres meses en pedir la baja con la inútil esperanza de sentir aunque sólo fuera lo fraterno del calor de una llamada de alguno de mis “hermanos” para desearme unas felices fiestas, pero nada. No importa, ni tengo reproche al respecto porque te tengo a Tí...
...Y de los que venían de Sevilla Conmigo ¿qué quieres que te diga? Como siempre luchando... algunos contra el paro, otros contra las estrecheces económicas, con algunos achaques, con nuestras familias, nuestros problemas. Al padre de Paco, Tú ya lo sabes, lo has llamado a tu presencia para que te hable de Triana mejor de lo que yo pueda hacerlo y aquí anda él volcado con su niño y bregando como siempre para salir adelante...
... Sí, seguimos en contacto y prácticamente todos los días sabemos los unos de los otros. ¡Qué gran invento ese del What´sApp para el nuestro, tu “Comando Isbilya”!
Ellos también te añoran y como sabes, también tienen templo para ti en su corazón: Javi, Jesús, Paco, Luis, Carlos, Juanjo, Juanra, David, Angelito y yo, cada cierto nos reunimos con el pretexto de una cerveza, pero la realidad es que lo hacemos en tu nombre y en tu conmemoración. Por eso sé que, a ellos tampoco Tú los desamparas y me alegro, porque con ellos tampoco en el pueblo han sido para nada justos.
Bueno, voy a tener que dejarte. ¡Qué ya sabes la “briega” que dan los tres pequeños! Por cierto, que nunca te he daré suficientemente las gracias por la “Compañera” que me has dado para “rachear” por la vida y que como imaginarás siente igual o más que yo todo esto que te cuento.
... En fin que viéndolo con perspectiva y aunque ahora me sienta algo meláncolico y lejano, sé que de tu mano algún día volveré y hasta entonces, como ya te dije en aquella ocasión:
Ellos también te añoran y como sabes, también tienen templo para ti en su corazón: Javi, Jesús, Paco, Luis, Carlos, Juanjo, Juanra, David, Angelito y yo, cada cierto nos reunimos con el pretexto de una cerveza, pero la realidad es que lo hacemos en tu nombre y en tu conmemoración. Por eso sé que, a ellos tampoco Tú los desamparas y me alegro, porque con ellos tampoco en el pueblo han sido para nada justos.
Bueno, voy a tener que dejarte. ¡Qué ya sabes la “briega” que dan los tres pequeños! Por cierto, que nunca te he daré suficientemente las gracias por la “Compañera” que me has dado para “rachear” por la vida y que como imaginarás siente igual o más que yo todo esto que te cuento.
... En fin que viéndolo con perspectiva y aunque ahora me sienta algo meláncolico y lejano, sé que de tu mano algún día volveré y hasta entonces, como ya te dije en aquella ocasión:
“... Aquí estaré mi Señor,
en tu infinita y bendita mirada.
Cuando los días nos hagan lejanos
recordando como tú me hablabas
y con mi vida puesta en tus manos
esperando la vuelta anhelada..."

No hay comentarios:
Publicar un comentario